Los avances científicos están plagados de variados escenarios apocalípticos. Cada desarrollo tecnológico que se logra trae consigo una teoría o idea que plantea cómo podría ocasionar el fin del mundo. El ejemplo más claro y conocido de ello es la inteligencia artificial que podría dominarnos y destruirnos a todos. Sin embargo, dentro de estos escenarios, encontramos uno nuevo, hipotético pero posible, que implicaría que una plaga gris se apodere del mundo.

La plaga gris es el escenario apocalíptico que la nanotecnología podría generar. ¿Has escuchado sobre esta teoría? En Futuro Eléctrico te explicamos en qué consiste, qué riesgos tiene y qué probabilidades hay de que sea realidad.

¿Qué es la plaga gris en nanotecnología?

Materia Gris

Para muchos, la clave de la próxima revolución tecnológica es la nanotecnología. Esta hace referencia al estudio, diseño, creación y manipulación de materiales en pequeños tamaños, o en nanoescala. De esta forma, se pueden manipular y programar objetos en nanómetros de forma controlada.

La nanotecnología podría usarse para detectar y atacar células cancerosas, fabricar tejidos, materiales inteligentes, en la entrega de medicamentos, e, incluso, en la construcción de ciudades. La idea surgió en 1942, por Robert A. Heinlein. Sin embargo, fue K. Erick Drexler quien la presentó y le dio el nombre por la que la conocemos hoy en día. En su libro Motores de la creación (1986) habló de cómo funcionarían las líneas de montaje nano con robots alineados y cintas transportadoras. En este mismo libro, «el padre de la nanotecnología» dedicó un par de párrafos para describir la plaga gris, o gray goo, en inglés.

El planteamiento de Drexler fue el siguiente: existen unos dispositivos, también llamados ensambladores, que podrían fabricar nanorobots capaces de responder a un programa maestro y construir otro robot similar a ellos. Sin embargo, esto podría llevar a un proceso en el que los nanorobots comiencen a replicarse sin control.

La plaga gris seguiría el siguiente proceso. Digamos que cada nanorobot puede crear otro como él por día y cada uno tiene las mismas capacidades. Al final del primer día tendríamos dos nanorobots. En una semana, habrían 124; en un mes, mil millones. Si, por algún motivo, se volvieran locos y no dejaran de replicarse, podrían igualar la masa de la Tierra en pocas semanas. Al mismo ritmo, utilizarían y consumirían todos los materiales disponibles en el planeta, incluyéndonos, convirtiéndolo en una uniforme masa gris de nanorobots.

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Riesgos de la plaga gris

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¿Qué pasaría si los nanorobots pierden el control y no dejaran de replicarse? Ed Regis, un periodista científico, imaginó la siguiente escena: los ensambladores llegarían a tu barrio, invadirían tu casa y saldrían a la calle, comiéndose todo en su casa. Su camino seguiría hasta encontrase con otra marea de nanorobots que venga desde otra dirección.

En este sentido, la plaga gris debería tener cinco capacidades:

  • Movilidad para atravesar el medioambiente
  • Proyección para parar productos químicos y rayos ultravioleta
  • Control, un conjunto de huellas para interpretarlas
  • Metabolismo, la capacidad de convertir diversos materiales en materia prima
  • Fabricación para convertir la materia en nanosistemas.

Se estima que la plaga gris no tiene valor militar ni comercial. No obstante, entre sus riesgos también se encuentra su uso para el chantaje o que sea dirigida deliberadamente a aplicaciones destructivas. Incluso se habla de que una de sus fuentes de escape se debería a aficionados irresponsables. Por tanto, debemos tener algo claro: cuando se trata de tecnología con la habilidad de replicarse a sí misma, siempre existe un riesgo de destrucción y daño.

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¿Cómo evitarlo?

Drexler propuso algunas medidas de seguridad para evitar la plaga gris. Para empezar, aseguró que sería necesario producir los ensambladores y hacerlos trabajar en total aislamiento. Además, debían depender de una sola fuente de energía y suministros, incorporando una sustancia sintética que no pudieran encontrar en la naturaleza. De igual forma, habló de poner límites en su capacidad de replicarse y utilizar materiales raros sin los cuales no puedan funcionar. Asimismo, sería necesario monitorearlos constantemente para evitar su descontrolada propagación.

Otra solución que se ha mencionado es la de incorporar un «botón de pánico». Es decir, un programa capaz de paralizar y destruir a todos los nanorobots. No obstante, a este planteamiento se enfrenta la posibilidad de que se generen mutaciones tras varias generaciones.

Cabe resaltar, sin embargo, que este es un escenario posible pero no probable. En 2004, la Royal Society, publicó un informe en el que habla sobre los riesgos sociales y ambientales de la nanotecnología. En él se concluyó que los riesgos de la plaga gris eran demasiado lejanos en el tiempo como para preocuparse por ellos. Reza el informe:

No ha habido experimentos prácticos en este periodo. La razón es simple: hay tantas objeciones y dificultades científicas fundamentales que la mayoría de la comunidad científica cree que la creación de nanorobots autorreplicativos mecánicos es imposible.

Por su parte, el físico Richard Jones analizó las dificultades que deberían enfrentar los nanorobots para este escenario. El científico concluyó que Drexler subestimó las condiciones del ambiente a nivel nano.

A esa escala, la viscosidad puede ser más fuerte que la inercia; además, la tensión superficial es muy alta y el movimiento browniano de las moléculas pueden dificultar sobremanera el desplazamiento, por más pequeño que sea el vehículo.

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Palabras finales

Ningún avance en cualquier aspecto de la vida está exento de riesgos. Cuando se habla de tecnología, los miedos suelen exacerbarse por el temor al cambio. De igual forma, la ciencia ficción ha colaborado a explorar los apocalípticos escenarios que podrían generar diversas innovaciones tecnológicas. Sin embargo, el ser humano es flexible y ha aprendido a adaptarse a los cambios por supervivencia. Cada vez más veloces, nos encontramos ante un mundo que se ha transformado enormemente en los últimos 50 años. Y es probable que en los próximos 50 sea un mundo muy distinto.

¿Es la nanotecnología realmente una amenaza para la Humanidad? Es muy poco probable. Sin embargo, cuando su desarrollo se potencie, sí se convertirá en un motor de cambio. Cambiará la medicina, la construcción y muchos sectores más que, por el momento, es difícil de prever. Ante esta perspectiva, es prudente conocer los riesgos y prepararse para saber aprovechar estas innovaciones cuando lleguen.

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